Guía completa

Los sensores de aparcamiento son de esas ayudas que se dan por hechas hasta que fallan. Un sensor sucio, un conector oxidado por la humedad o un cable dañado en un golpe leve al paragolpes pueden dejar el sistema mudo o, peor, pitando de forma constante sin motivo.

Limpieza antes que sustitución

Antes de cambiar nada, comprobamos si el sensor está simplemente sucio de barro o polvo, algo habitual en la zona baja del paragolpes. Una limpieza correcta resuelve buena parte de los casos.

Diagnóstico individual por sensor

Con el equipo de diagnosis comprobamos la señal de cada sensor por separado, para localizar exactamente cuál falla en vez de sustituir el conjunto completo.

El cableado, el sospechoso habitual

En golpes leves de aparcamiento que no llegan a marcar la carrocería, es frecuente que se dañe algún cable o conector en la zona del paragolpes. Revisamos siempre esta posibilidad antes de dar el sensor por defectuoso.

Llama al 665 24 51 43 si tus sensores de aparcamiento pitan sin motivo o han dejado de avisar.